Reflexiones sobre la situación que vivimos
No hace mucho mantenía una reunión en Portugal y preguntaba a mi interlocutor, a tenor de la crisis, cómo les estaba afectando directamente a ellos. La conversación pudo ser esta.
ET: Hola… ¿cómo os esta afectando la situación actual?
R: La verdad, Eduardo, es que no nos podemos quejar. Hace tanto tiempo que nuestro país esta inmerso en una situación tan poco favorable que nos hemos adaptado y ahora mismo nos va bien. Francamente bien. A nosotros la crisis no nos está afectando especialmente, pues no hemos dejado de vivir en crisis y nuestras empresas crecen.
Y esta es quizás una lección que debemos interiorizar. Han sido muchos años de excesos, de falta de competitividad, en los que cualquier empresa podía triunfar, en los que era difícil contratar personas porque las empresas nos sometíamos al dictado de elevados sueldos especulativos, y también de falta de sacrificio generalizado en la mejora interna, en el análisis, en la calidad y en la excelencia.
Y lo peor de todo es que el mensaje de muchos empresarios es victimista cuando lo real es que en situaciones como ésta lo único que vale es trabajar mucho más para conseguir algo menos. No podemos esperar a que cambie la situación. El destino es el que nosotros decidamos, acorde a nuestras capacidades y el que espere perdera toda capacidad competitiva.
Particularmente, comento en este contexto con todos aquellos que me rodean y me conocen que este es un año para asumir si es necesario pérdidas moderadas, sin dejar de invertir y proyectar nuestras empresas. Que es un año para tomar posiciones, innovar, restructurar, reorganizar nuestras empresas y distanciarnos de nuestros competidores a un coste realmente bajo si creemos en nosotros mismos. También, si alguien me lo pregunta, puedo decirle que se pueden conseguir beneficios, pero eso sí, a cambio de descapitalizar la empresa para el futuro, como parece que algunos estan optando.
Volvemos a unos tiempos que no deberíamos haber olvidado y en los que primará la esencia de valores, como son: el esfuerzo diario, el sacrificio continuado y el afán de mejora permanente a través del trabajo que realizamos. También la racionalidad empresarial y la verdadera capacidad de gestión y liderazgo. Aunque todo esto es mucho más difícil y se ha perdido la costumbre.
Hay un símil marinero, y es que en buenas condiciones de tiempo y oleaje cualquier navegante es bueno, pero los temporales llegan, y quien no esta preparado y tiene conocimientos perderá su barco y también su temple.
Y una pregunta redundante que no deja de hacerse en estos momentos, ¿es momento para franquiciar? Pues si se cumplen los requisitos citados, sí. Sin ninguna duda. En pocos momentos habrá mayores oportunidades de lograr una sólida posición y ventaja competitiva con tan baja inversión.
Hasta pronto…
ET: Hola… ¿cómo os esta afectando la situación actual?
R: La verdad, Eduardo, es que no nos podemos quejar. Hace tanto tiempo que nuestro país esta inmerso en una situación tan poco favorable que nos hemos adaptado y ahora mismo nos va bien. Francamente bien. A nosotros la crisis no nos está afectando especialmente, pues no hemos dejado de vivir en crisis y nuestras empresas crecen.
Y esta es quizás una lección que debemos interiorizar. Han sido muchos años de excesos, de falta de competitividad, en los que cualquier empresa podía triunfar, en los que era difícil contratar personas porque las empresas nos sometíamos al dictado de elevados sueldos especulativos, y también de falta de sacrificio generalizado en la mejora interna, en el análisis, en la calidad y en la excelencia.
Y lo peor de todo es que el mensaje de muchos empresarios es victimista cuando lo real es que en situaciones como ésta lo único que vale es trabajar mucho más para conseguir algo menos. No podemos esperar a que cambie la situación. El destino es el que nosotros decidamos, acorde a nuestras capacidades y el que espere perdera toda capacidad competitiva.
Particularmente, comento en este contexto con todos aquellos que me rodean y me conocen que este es un año para asumir si es necesario pérdidas moderadas, sin dejar de invertir y proyectar nuestras empresas. Que es un año para tomar posiciones, innovar, restructurar, reorganizar nuestras empresas y distanciarnos de nuestros competidores a un coste realmente bajo si creemos en nosotros mismos. También, si alguien me lo pregunta, puedo decirle que se pueden conseguir beneficios, pero eso sí, a cambio de descapitalizar la empresa para el futuro, como parece que algunos estan optando.
Volvemos a unos tiempos que no deberíamos haber olvidado y en los que primará la esencia de valores, como son: el esfuerzo diario, el sacrificio continuado y el afán de mejora permanente a través del trabajo que realizamos. También la racionalidad empresarial y la verdadera capacidad de gestión y liderazgo. Aunque todo esto es mucho más difícil y se ha perdido la costumbre.
Hay un símil marinero, y es que en buenas condiciones de tiempo y oleaje cualquier navegante es bueno, pero los temporales llegan, y quien no esta preparado y tiene conocimientos perderá su barco y también su temple.
Y una pregunta redundante que no deja de hacerse en estos momentos, ¿es momento para franquiciar? Pues si se cumplen los requisitos citados, sí. Sin ninguna duda. En pocos momentos habrá mayores oportunidades de lograr una sólida posición y ventaja competitiva con tan baja inversión.
Hasta pronto…
Etiquetas: beneficios, competitividad, crisis, empresas, Etormo, franquiciar, leccion, sueldos, triunfar, victimismo





















